¿Qué es una casa-museo?¿Por qué el museo puede visitarse únicamente en compañía de un guía?

“.. no son los muros, ni el techo ni el piso que dan carácter a la casa, sino los seres que la hacen viva con su conversación, sus risas, sus amores y resentimientos …”

(Ernesto Sábato) Sobre héroes y tumbas

El Museo San Alberto es una casa-museo que funciona dentro del Instituto de Hermanas Carmelitas Terciarias de Santa Teresa de Jesús. En otras palabras, el museo funciona dentro de un convento en el cual se desarrolla el trabajo de las hermanas al servicio de la educación y la orfandad.

Existen diversas clasificaciones de casa museo. En el caso del museo San Alberto,  se trata de una casa intérprete de eventos históricos, una casa que es testimonio del devenir de la ciudad desde sus orígenes. La casa representa eficazmente las mutaciones vividas por la sociedad en el tiempo, a través de los cambios de la calidad de la vida cotidiana y doméstica.

La gran riqueza y la gran fuerza de estos museos [se encuentra en las narrativas del patrimonio, es decir en] la fuerza de saber hablar no sólo a través de las cosas tangibles, mensurables, catalogables, sino también -y a veces, sobre todo- a través de los patrimonios inmateriales hechos de relaciones, emociones, atmósferas.

Las casas museo ofrecen a su público una experiencia diversa respecto de aquellas que se pueden experimentar en los otros museos: en efecto, a pesar de las dificultades de musealización, es decir de hacer público y educativo un lugar cargado de referencias individuales e íntimamente ligado a acciones y ritos personales, sólo la casa está en condiciones de contar con un lenguaje propio el desarrollo de una sociedad, de una época, de un período artístico, de una personalidad que de otro modo se perderían irremediablemente.

Y esto es posible ya que la casa, aun cuando sea el producto de un núcleo restringido de personas (la familia, más generaciones de una familia, un individuo, más familias que se han sucedido unas a otras en la casa) puede desarrollar el rol de puente entre la experiencia individual y una completa y compleja red de saberes -saber político, cultural, artístico, productivo- y ofrecer al visitante el resultado de esta combinación, en la cual la microhistoria y la macrohistoria encuentran una síntesis narrativa eficaz.

La casa, el acto de habitar, es una experiencia que pertenece a todos y esto hace que las personas se aproximen a las casas museo con confianza, con la seguridad de comprender aquellas habitaciones, su uso, a las personas que las frecuentaban y las habitaban; superan los temores y las incertidumbres que los museos “clásicos” pueden provocar (“¿Estaré lo suficientemente preparado, podré comprender, me aburriré …?”) y, podríamos decir, se convierten es huéspedes de un lugar amigable.

Un elemento ulterior que caracteriza a las casas museo en el panorama museológico y las convierte en narradores de historias siempre originales es, no sólo el hecho de haber sido habitadas por hombres y mujeres cada uno de ellos portadores de la propia historia y personalidad (desde el artista famoso, al comerciante, al campesino, al noble, al coleccionista, al hombre político), sino también de estar profundamente ligadas al territorio y a su historia.

Fuente : Pavoni, Rosanna. (2012) Casas museo: una tipología de museos para poner en valor.